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viernes, enero 23, 2015

Sobre el Dolor

El dolor te avisa del peligro, de un problema no tratado. Enciende las alarmas exigiendo tu atención y no cede hasta que el problema ha sido resuelto.

El dolor es transversal, supera barreras entre lo físico y lo psicológico, lo emocional y lo carnal. Te busca como sea, usa todas las armas a su favor.

El peor dolor es aquél que se ignora, pues no acepta que escapes de él. Si no lo atiendes, se mueve a un nuevo escenario. Si intentas adormecerlo, aparece fresco con una nueva cara, un nuevo lugar, una nueva motivación.

El dolor más dañino es aquél del corazón. Recorre tus venas buscando salir, y si no se lo permites, explota en tu lugar más débil taladrando una salida.

Soy una experta en escapar del dolor. Lo embotello en el corazón, ignorándolo con metas y carreras, risas y amigos. Pero siempre me alcanza, no importa qué tan rápido corra. Y así es como provoco mi propia autodestrucción.

Mis nervios, mi cabeza, mi estómago, mi espalda. Todo a sufrido a causa de mi incapacidad de lidiar con el dolor. Y no está bien, pero no sé como hacerlo diferente.

No sé cómo se vive con el dolor. Cuál es el camino correcto, cómo dejarlo fluir naturalmente.

No sé encontrar el equilibro. Me balanceo entre no dejar que me detenga y llorarlo sin destino.

No sé cómo darle salida. A veces hablar no se puede, a veces gritar no da sentido. ¿Cómo liberas un dolor que no tiene oídos, solucionas un problema que no sólo va contigo?

Quizás es entendiendo que la solución no está en otro oído, o en otra persona. Quizás es entendiendo que el dolor es sobre uno y nadie más. Que está en nosotros la pena, y por ello, en nosotros el liberarla.

Quizás sólo debo aprender a vivir en mí.

Quizás algún día aprenda.


• .•. δαγιαλ .•. • ∫ ... † Παŋα Иσ Zγσμσμ .•.•‡ •